#SuperProgramadores, ¿qué es?

El principio de #SuperProgramadores es muy sencillo: invitar a los jóvenes, niños y niñas de 9 a 13 años, a talleres gratuitos para iniciarles en la programación informática.

El objetivo no es convertirles en pequeños genios del HTML o del JavaScript, sino darles unas nociones, de forma divertida, simple y pedagógica, sobre la riqueza y el interés del mundo digital cuando se convierten en actores del mismo.

Para ello, se les lleva a diseñar juegos, pequeñas animaciones, ensamblando bloques lógicos (pequeñas secuencias de programas) para hacer actuar personajes. Esto muy básico, pero, sobre todo, muy instructivo al hacerles pensar de manera “lógica”, así como al enseñarles a trabajar en modo colaborativo. En el futuro, sólo dependerá del talento y el deseo de estos aprendices para convertirse en el Steve Jobs o el Mark Zuckerberg del mañana...

Estos talleres, con una duración de unas cuatro horas, están animados por monitores de Orange voluntarios y/o asociaciones colaboradoras.

Conviene destacar que el compromiso de las mujeres y hombres de Orange con #SuperProgramadores se apoya en la movilización de las entidades del Grupo y, particularmente, de los Orange Labs que cuentan con más de 800 coaches voluntarios que animan los talleres de niños.

Los asalariados de Orange Labs, verdaderos veteranos de los talleres de programación aseguran la formación y el acompañamiento de los voluntarios en Francia y en los territorios de ultramar, pero también en países en los que Orange está presente en como Egipto, Senegal, Malí y Costa de Marfil.

#SuperProgramadores se inscribe en este movimiento global en un enfoque “maker” de las TIC:

  1. European Code Week
  2. Africa Code Week
  3. One Hour Code aux USA  

Sin contar todas las asociaciones que encuentran una entusiasta acogida entre los jóvenes… y los padres. Desde octubre de 2014, cerca de 4.000 niños de unos doce países se habrán beneficiado de este programa Orange de acompañamiento al mundo digital.

Esta sensibilización al mundo al mundo digital y el eventual despertar de vocaciones constituye una poderosa palanca de inclusión social (grupos desfavorecidos, núcleos rurales) y de igualdad entre niñas y niños.